María
Lucely Chabarría, es una mujer de 58
años de edad, vive en Briceño y es una de las 506 mujeres que hace parte de los Grupos Locales de Ahorro y
Crédito en los cuatro municipios del Norte de Antioquia. Su grupo, Los Ruices, integrado por 16
personas, en su mayoría miembros de una misma familia, se conformó el pasado 5
de abril impulsado por su hija, Ludis
Ruiz, y empezó a ahorrar el 21 del mismo
mes con un ahorro de $126.000.
“Cuando
la gente nos ve reunidos”, dice María mientras sonríe, “preguntan qué significa
eso de los GLAC; cuando les respondemos, nos vuelven a preguntar que si por qué
más bien no guardamos la platica en una
cooperativa, y yo respondo: usted no se imagina lo bonito que es
aprender a ahorrar en la propia casa y
saber, que por esa platica nos reunimos todos en la familia, en amigos, y sabe
qué, se genera una verdadera confianza”.
Y es
que doña María, pese a que es ama de casa y no cuenta con un ingreso fijo, de
lo poco que le dan sus 7 hijos saca para ir comprando sus acciones. “Cuando
llegó esa metodología acá a Briceño, todos nos preguntábamos, ¿bueno y esa
hormiga que está en el logo qué significará? Cuando nos pusimos a analizar,
empezamos a caer en la cuenta que si esa sola hormiguita podía cargar esa cajita,
por qué nosotros acá en la familia, en el barrio, que somos más, no podemos hacer
lo mismo y no solo eso, sino llenarla de dinero, de sueños, todos vamos
haciendo el nido.”
Dice su hija que “al principio fue muy duro
arrancar con la conformación del GLAC”,
porque la gente le decía que eso nunca se había visto, “cómo es que vamos a
meter nuestro dinero en una caja, eso se lo roban”, pero no fue así, afirma: “con uno, dos y tres que se
fueron convenciendo, la gente se fue agrupando, y las mujeres fuimos las
primeras en convencer a los esposos, a los hijos y a los vecinos, tanto así,
que a pesar de que la alteración del
orden público nos ha afectado un poco, hoy tenemos 13 grupos conformados, y
vamos por más”. Después de tres meses de
conformado el grupo Los Ruices, ya han ahorrado cerca de un millón de pesos; mientras
tanto doña María, sigue siendo la
hormiga de su GLAC, carga la caja y sigue haciendo y promoviendo nidos, nidos de sueños.

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